Aunque algunas llegan en diciembre, la temporada de avistamiento es más efectiva desde mediados de enero y se extiende algunas veces hasta abril.
Esta migración anual ha hecho de la provincia un polo turístico importante. En el 2013 se recibieron cerca de 36,000 turistas y se espera que este año lleguen más.
El Ministerio de Medio Ambiente tiene en sus manos la regulación de las actividades de avistamiento en la zona para lo cual han autorizado 46 embarcaciones para que los turistas y visitantes puedan ver de cerca a los animales. Hay que tomar en cuenta que estos animales son impredecibles y no hay garantía alguna de poderlos observar con éxito.
Es importante hacer la visita con personas autorizadas por el Ministerio además de conservar el santuario no tirando basura al mar.
Durante cada temporada biólogos e instituciones monitorean a las ballenas a lo largo de su migración. En nuestro país el Ministerio de Medio Ambiente y el CEBSE hacen su trabajo. Identifican cada animal por las manchas características en su cola, que son como una huella digital única en cada animal.
El movimiento característico de la ballena antes de sumergirse durante 15 o 20 minutos hace posible poder ver claramente su cola fuera del agua, al compartir fotos a lo largo de sus rutas los biólogos pueden saber en dónde estuvo cada ballena identificada en un catálogo en común.
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