En entrevista con el periódico NY Daily News, el licenciado Robert Vilensky dijo que su cliente reclama $10 millones por los daños que sufrió en el incidente: ruptura de ligamentos y vasos sanguíneos que le obligan a someterse a terapias físicas.
De acuerdo con el documento legal, la explosión del pasado miércoles fue tan potente que rompió las ventanas del autobús en el cual Vargas se dirigía a su escuela.
El demandante alega que la ola de la detonación lo levantó de su asiento y lo lanzó con fuerza contra el interior del vehículo, por lo que tuvo que ser trasladado de emergencia al hospital Mount Sinai Medical Center.
Preliminarmente, las autoridades han adjudicado la tragedia a un escape de gas, que destruyó por completo los edificios 1644 y 1646 en Park Avenue y causó la muerte de ocho ciudadanos, siete de ellos identificados como Griselde Camacho (44); Andreas Panagopoulos (43); Carmen Tanco (67); Rosaura Barrios Vázquez (43), Rosaura Hernández Barrios (21), George Amadeo (44), y Alexis Salas (22).
A juicio del abogado Vilensky, “la Ciudad de Nueva York fue negligente, porque sabía que esas líneas de gas tenían más de 100 años y no hicieron nada para garantizar la seguridad de los ciudadanos”.
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