Además de permitir que, en particular las niñas, puedan contraer matrimonio a cualquier edad (una cláusula autoriza que se puedan divorciar a los 9 años, para unirse a otro hombre), el polémico proyecto incluye otros artículos insólitos. Entre ellos, las condiciones en las que una mujer puede amamantar a su bebé, o el número de noches que un polígamo puede pasar con cada una de sus esposas.
Según los analistas, la concesión al integrismo islamista es una operación política del primer ministro Al Maliki, de confesión musulmana chií y considerado hasta hoy “moderado”, para atraerse el favor del partido chií radical Fadhila. Las elecciones legislativas previstas para el 30 de abril otorgan a Al Maliki, según los sondeos, una minoría en el Parlamento, por lo que su súbita conversión a la Sharía busca en realidad asegurarse el apoyo del partido fundamentalista.
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