Y como casi siempre suele suceder con preguntas trascendentales, en este caso nos encontramos con que no hay una respuesta clara que no tenga excepción alguna. En todo caso, si tenemos que resumir, la cerveza debe servirse casi siempre con un poco de espuma. Ahora bien, como queríamos desvelar el secreto vamos a contarte cuál es el pero y cómo se justifica que ciertos tipos de cerveza no la tengan y estén deliciosas, y en otros se prefiera con un cierto exceso de la parte más blanca y cremosa.
La cerveza con espuma es un signo de que el interior contiene lúpulo, que es la principal sustancia que la genera. De hecho, ejemplos de ellas del tipo belga la tienen en exceso comparado con otras variedades porque hay más de este ingrediente en su composición. También en las alemanas suele abundar. Por el contrario, hay birras en las que no hay espuma y esto se considera la forma de presentación por excelencia. Un buen ejemplo de éstas es la Barley Wine británica.
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